Conspiranoicos, no. Idiotas, tampoco

Mi vecina italiana dice que si te han hecho una PCR para detectar anticuerpos del Covid-19 en tu organismo, aprovechan la intromisión con el bastoncillo para meterte un microchip al final de las narices, pegadito a la glándula lacrimal. Para detectarlo (el microchip), tienes que ponerte un imán debajo del ojo (de la cara); y si se queda pegado es porque te has convertido en víctima de la perfidia mundialista. Se siente: ya formas parte del numerosísimo ejército de zombis, al servicio de los oscuros poderes que manejan el mundo y que obedecen a ciegas sus órdenes secretas. Y si has tenido la mala idea de vacunarte, continua mi vecina, sólo hay un remedio para solucionar el desaguisado: adherir un imán potente en el mismo punto del pinchazo y mantenerlo fijo durante un par de semanas, al cabo de las cuales se te habrá formado un bulto, tipo edema, con los miles de microchips que circulan por tu cuerpo y quedaron atrapados por el imán. Una vez llegado a este punto, vas a un cirujano (particular, porque la seguridad social está aliada con la OMS y no va a hacerse cargo), para que saje el bulto y extraiga los microchips con ayuda de un imán especial, fabricado al efecto por una empresa alemana de cuyo nombre no me acuerdo ahora mismo.

Mi vecino funcionario de la Agencia Tributaria, biempensante y razonable, dice que no, que esa teoría de la señora italiana es una barbaridad, que el Covid-19, claramente, tiene origen animal, y que ha saltado al aparato humano por "zoonosis" (científico). También dice que esta pandemia era imprevisible, que no tiene nada que ver con la guerra comercial global entre los EEUU y China, ni el 5G ni gavinas, que lo de Wuhán es casualidad (mira tú), que los gobiernos y autoridades sanitarias internacionales hacen lo que pueden para superar esta difícil tesitura en que se encuentra la humanidad, que todo volverá a su ser anterior a la pandemia. Sí: volverán los abrazos, "Una primavera radiante avanza con sigilo" tal como dice y canta la estupenda Rozalén, tendremos besos las próximas navidades y el mundo será lo que solía, lugar idóneo para el reflorecimiento de la socialdemocracia. Como Dios manda.

O sea, que un chino se comió un murciélago en un mercado y, de su consecuencia, se han contagiado 173 millones de personas, han fallecido 3´71 millones, la economía mundial se ha ido a tomar por saco y por mucho tiempo. Y por todas esas razones hay que votar a Sánchez siempre, a pies juntillas, recibir con alegría la segundad dosis de lo que sea y pagar sin duelo el recibo de la luz.

Yo, qué quieres que te diga... Chifladuras, no; pero estupideces tampoco.

No compro.

©JVPascual





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About Actas de noviembre

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