El momento populista

Con Alain de Benoist puedes estar más o menos de acuerdo, o nada de acuerdo, pero nunca defrauda. El análisis documentado, creativo, elegante en cuanto a la exposición y el tono (olvídate de los exabruptos marcados por la inquina política), confluyen en una obra de muy gratificante lectura. Por otra parte, pocos autores son capaces, como Benoist, de sustraerse a la inmediatez de la actualidad política en cada país y ofrecernos una visión tan ágilmente anclada a la realidad y el pulso verdadero de la cultura y la filosofía en occidente.

En este libro, entre otros hallazgos, disecciona las diferencias entre "caudillismo" y "populismo" con una "finura" (de la de "hilar fino") que me ha encantado. Y una reflexión que incluso me ha hecho reír y en torno a la cual articula casi todo el ensayo: "Las élites dirigentes achacan al populismo ser vía de expresión de las bajas pasiones y groseros instintos de las masas, como si ellos, los dirigentes políticos, encarnasen altos principios y elevados sentimientos en su ideología y actuaciones".

"Los populismos no son el pecado, son la penintencia impuesta por la lógica de la historia a los pecados del nuevo orden mundial". En esto último no puedo estar más de acuerdo.

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