Cogito ergo vaya usted a saber

Busto de Decartes en la galería
de ilustres deVersalles
El caso, por si fuera posible entrar en materia, es que la imputación de sofisma al entimema cartesiano conduce de inmediato a un reproche, el cual han formulado muchos teóricos: ¿Por qué no tuvo las agallas suficientes para exponer lo que verdaderamente pensaba, es decir, que la conciencia, el muy citado Cógito, antecede al ser y es su condición, causa mediata y al mismo tiempo correspondiente? Lo que lleva a una cuestión delicada, porque el sentido común nos indica que el ser sin conciencia es posible, pero vete tú a pensar en la conciencia sin un ser, mejor dicho, el ser, que la sustente.

-Asunto enrevesado habemus -dijo Marco Méndez.

-Descartes eludió el fondo del asunto porque admitir la conciencia previa al ser, sin estar aún demostrado que el depositario de esa conciencia sea Dios, le habría supuesto la hoguera o, como mal menor, las mazmorras imperiales. En realidad, cuando se refiere al Cógito, el sujeto agente que piensa y deduce el Ergo Sum está cometiendo una sutil trampa, artimaña y birlibirloque que escamotea al gran público la verdad de su fe en Dios. Su revolucionario Cógito, vendría a ser subterránea enunciación de Dios me piensa, luego yo debo existir sin duda alguna.



Fuegos de noche
Arístides Palamas, 2015

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